MSK Center

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- La quimioterapia es uno de los tratamientos contra el cáncer más usados. Funciona destruyendo las células tumorales, aunque también puede dañar células que se dividen rápidamente bajo circunstancias normales. Empezó a desarrollarse en la década del cuarenta del siglo pasado, cuando los farmacólogos Louis Goodman y Alfred Gilman fueron reclutados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Encontraron que el gas mostaza, que era utilizado como agente químico, podía ser usado también contra los linfomas.

Al recibir las drogas terapéuticas, las células sanas cercanas generan una proteína que rechaza el tratamiento.

A veces no hay con qué darle a ciertos tumores. Ocurre cuando se aplica quimioterapia, pero el cáncer sigue dispersándose en el cuerpo del enfermo. Para resistir al tratamiento, muchos de los tumores tienen un mecanismo clave que ahora fue descubierto por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de los Estados Unidos. El hallazgo podría servir para mejorar la efectividad de las terapias y ahorrar tiempo a los pacientes con cáncer avanzado.

En un panorama frecuentemente dominado por promesas sin fundamento e ilusiones que no se cumplen más que en un puñado de trastornos de la sangre, el Incucai acaba de aprobar el primer ensayo clínico del uso de células madre en neurología que se realiza en el país.

Científicos de Fleni y el Cemic estudiarán la seguridad y efectividad de estas entidades, que en cuanto se advirtió su capacidad para reparar los tejidos fueron llamadas "la mina de oro de la biología". Las emplearán para tratar las secuelas del accidente cerebrovascular (ACV) o ataque cerebral.

Dietas restrictivas y hacer ejercicio en exceso son algunos de los trastornos frecuentes

Preocuparse -o, mejor aún, ocuparse- por el cuidado de la salud personal no está mal. Siempre y cuando uno no lo haga en forma exagerada y desmedida. Es que a veces el perseguir una idea distorsionada de la salud puede incluso enfermar.

Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con aquellos que pasan horas y horas en el gimnasio buscando una imagen corporal que jamás les será devuelta por el espejo, porque lo que buscan es un blanco móvil. Hacer actividad física es sano, pero pasarse la vida acumulando músculo y sintiendo que siempre falta más no lo es.

El objetivo fundamental de esta batería de estudios, es determinar el real estado de salud de cada una de las células, de los tejidos, el estado de los neurotransmisores cerebrales, la funcionalidad del tubo digestivo, la absorción de los nutrientes y el compromiso cardiaco y arterial, evaluando el grado de daño que puede generar el colesterol. Mide la capacidad de las células para defenderse del estrés y de las enfermedades en general, la reserva de sustancias antioxidantes, la efectividad de las hormonas sexuales, tiroideas y de las hormonas del estrés mismo.

El primer y único dispositivo de diagnóstico en Argentina, llega a MSK Center en los próximos días.

Miles de trabajos científicos respaldan y coinciden que los factores que determinan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, trombosis y embolias, se relacionan de modo directo con el aumento de la viscosidad de la sangre (la sangre se torna mas espesa) y la rigidez o endurecimiento arterial (por la acumulación de colesterol en las paredes arteriales y por el aumento de la presión arterial).

La rigidez arterial es el factor común presente en mas del 90% de los casos de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

La Medicina Orthomolecular considera de vital importancia mantener una buena salud cardiaca y arterial para combatir y prevenir la principal causa de mortalidad en personas de mas de 70 años

Novedosos tratamientos revierten los efectos del envejecimiento mejorando la salud física y mental

En los EEUU y Europa ya son un éxito estos nuevos enfoques de la Medicina  para recuperar la frescura y el vigor de la juventud. La diferencia: actúan “desde adentro” mejorando la composición grasa, muscular y ósea, la función cerebral, el funcionamiento cardiaco, el sistema glandular, el cabello y la piel. Antes de iniciar el tratamiento, es requisito indispensable hacerse un chequeo medico completo.

Sebastián A. Ríos 
Enviado especial

CHICAGO.- Mantenerse físicamente activo durante el tratamiento del cáncer y después de él no sólo ayuda a las personas que padecen o han padecido esa enfermedad a cuidar su salud cardiovascular y a mantener un peso saludable (beneficios que valen para todos aquellos que se ejercitan regularmente), sino que, además, reduce el riesgo de que reaparezca el tumor.

"Los estudios realizados en pacientes con cáncer muestran que los que se mantienen activos son menos propensos a sufrir distintos tipos de tumores, como, por ejemplo, los de mama o de colon, y presentan, además, una mayor sobrevida al cáncer", dijo la doctora Jennifer A. Ligebel, investigadora del Instituto del Cáncer Dana Farber, de los Estados Unidos, que disertó sobre los beneficios de la actividad física en pacientes con cáncer en la 46» Reunión Anual de la Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica (ASCO, según sus siglas en inglés), que se realiza aquí, en Chicago.

No sólo las enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión o el colesterol elevado aparecen cada vez con mayor frecuencia en personas cada vez más jóvenes. Lo mismo ocurre con algunas afecciones articulares, según dijo a LA NACION el doctor Federico Manfrín, especialista en ortopedia y traumatología, que disertará sobre el tema en el XI Congreso Internacional de la Asociación Argentina de Artroscopia, que comienza el miércoles en la ciudad de Buenos Aires.

"Las artrosis de rodilla, por ejemplo, se ve cada vez más temprano en parte porque la gente hace deporte hasta edades cada vez más avanzadas: antes no se veía con tanta frecuencia a una persona de 50 años jugando al tenis, y ahora uno lo ve permanentemente -comentó el doctor Manfrín-. Eso hace que las artrosis de rodilla que antes se veían después de los sesenta años ahora se empiecen a ver desde los cincuenta o desde los cuarenta."

Sebastián A. Ríos 
Enviado especial

CHICAGO.-En busca de alivio para los molestos y dolorosos síntomas que frecuentemente se asocian al cáncer y a su tratamiento, la gran mayoría de los pacientes decide en algún momento de esa dura convivencia con la enfermedad recurrir a las llamadas terapias complementarias o alternativas, como por ejemplo el yoga, el reiki, la musicoterapia, la acupuntura o los suplementos dietarios o herbarios.

Aquí, en los Estados Unidos, el 83% de los pacientes con cáncer echa mano a alguna de estas terapias no convencionales, lo que representa un gasto anual que ha sido estimado en unos 40.000 millones de dólares al año. En la Argentina, el porcentaje de pacientes es aún mayor: asciende al 90%, según ha estimado un estudio del Conicet. La pregunta necesaria es: ¿son efectivos esos tratamientos? Y, también, ¿son seguros?

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