La (I.C.S)  Inflamación Crónica Silenciosa es un concepto relativamente nuevo sobre el origen de ¨ todas ¨ las enfermedades crónicas degenerativas. Es el estado previo de toda patología crónica degenerativa. Es la inflamación imperceptible de las células, tejidos y órganos que se produce ante la exposición permanente, constante y prolongada de estímulos perjudiciales para la salud como son todos los desordenes nutricionales y  estrés de toda clase.

La ICS a lo largo del tiempo evoluciona siempre al desarrollo de alguna enfermedad crónica degenerativa. También se la llama inflamación celular o enemigo silencioso.

El aparato digestivo esta tapizado por una¨ red de neuronas¨ (células nerviosas) de tan amplio alcance que algunos científicos la han denominado ¨ segundo cerebro ¨. Y ese cerebro influye en nuestro estado de ánimo, carácter y hasta en el ritmo de sueño. Los neurólogos han hallalo que el cerebro intestinal es capaz de recordar ponerse nervioso y dominar al cerebro craneal. 

El Sr Michael Gershon describe el segundo cerebro ( The second Brain) y  en las investigaciones sobre el tema, explica que, técnicamente como sistema nervioso intestinal, el segundo cerebro está compuesto por capas de neuronas ubicadas en las paredes del tubo digestivo, estomago e intestinal, y que contiene unos 100 millones de neuronas. 

Hace 4500 años los egipcios situaban en los intestinos las sedes de las emociones.

La principal influencia de la genética sería en cuanto a los errores que se producen en la formación de colágeno y sus más variados tipos, moléculas éstas de importancia vital para mantener una fisionomía joven.

Y los factores ambientales tales como la exposición al sol, el humo y el de estilo de vida cambian muy bien esta ecuación, especialmente en relación con la estética de presentación visual. Fumar, por ejemplo, ofrece una característica comúnmente atribuida a este hábito que serían los surcos alrededor de los labios, especialmente pronunciadas en el "bozo".

Modulación genética a través de nutrientes y micronutrientes. 

Los genes heredados por cada ser humano, no solo tienen que ver con el color de la piel, ojos, estatura, peso, contextura, etc.   y no son mayormente  modificables, a menos que exista  la ¨intervención de una  manipulación  externa artificial¨, ej ( teñirse el pelo, cirugía de nariz, etc. .. )

Los genes también transmiten la ¨tendencia  o propensión ¨ a padecer alguna dolencia crónica, ya sea por la herencia de ciertos genes por parte de los progenitores, como así también la presencia de genes que hayan mutado es decir modificado su estructura original de tal modo que puedan determinar el desarrollo de una enfermedad.

Podrán pasar años sin que estos genes en cuestión heredados o mutados, se ¨revelen o se expresen ¨o ¨hablen o se despierten.

Hay factores determinantes o detonantes para que estos genes se despierten y comience el lento proceso que inicia una enfermedad crónica (de evolución lenta, primero imperceptible hasta el inicio de su manifestación e incluso hasta llegar a desarrollarse plenamente como enfermedad).

Ejemplos de estas enfermedades que representan dichos genes son: 

Los científicos lo descubren en el aparato digestivo

Tenemos 2 cerebros: uno en la cabeza ( cerebro craneal ) y otro oculto en nuestras entrañas ( cerebro intestinal ). Los neurólogos han hallado que este último también es capaz de recordar, ponerse nervioso y dominar a su colega más noble, el cerebro craneal.

Hace 4.500 años, los eruditos egipcios situaban en la parte más prosaica de nuestro organismo, los intestinos,  la sede de nuestras emociones. En el Papiro Smith, por ejemplo, ya puede leerse que el estomago se relaciona con el cerebro y el corazón donde se localizan el pensamiento y el sentimiento. De este modo, cualquier manifestación o alteración en la mente cardiaca se refleja indefectiblemente en el aparato digestivo. En el Papiro Ebers (1550 a. de c.) se describe sin tapujos esta relación anatómica y funcional: ¨ Tratamiento de una gastropatía. Si se examina a un hombre con una obstrucción en el estomago, su corazón esta taquicardio, arritmio atemorizado, y en cuanto come algo, la ingestión –de alimentos- se hace dificultosa y es muy lenta.

Las bacterias, los hongos, los virus y otros microorganismos que componen la flora intestinal  superan al número de células del intestino en 10 a 1 y cada vez se vuelve más claro que estos pequeños organismos desempeñan un papel SUMAMENTE importante en la salud- tanto física como mental.

El impacto que tiene la MICROFLORA en la función cerebral ha vuelto a ser confirmado por los investigadores de la UCLA , quienes por medio de un estudio encontraron que los probioticos o bacterias benéficas, modifican la función cerebral  

Así  el cerebro manda señales al intestino, lo que  justifica que el estrés y otras emociones pueden influir provocando síntomas gastrointestinales de cualquier tipo.

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